Siempre he sido una persona muy curiosa aunque un poco temerosa para experimentar cosas nuevas. La idea de probar la famosa copa menstrual había estado en mi cabeza desde hace algunos meses atrás, pero mi rutina diaria de ir de aquí para allá y nunca estar en mi casa no me lo había permitido.
Desde que empezó la cuarentena me propuse a hacer, experimentar o al menos intentar cosas que por falta de tiempo no había hecho. Durante las primeras semanas empezaron a salirme en todas mis redes sociales anuncios sobre la copa menstrual, diferentes marcas, colores, tamaños. Ahí fue cuando dije “bueno, creo que el momento ha llegado de darle una oportunidad”. Empecé a tener muchas dudas. ¿Cuál es la mejor? ¿Qué tamaño debo de usar? ¿Dónde la consigo? ¿Cuánto cuesta? ¿En verdad la quiero probar? ¿Por qué la quiero probar?. Viendo videos, leyendo experiencias, hablando con una amiga que la utiliza, llegue a conseguir la mía, en realidad no fue tan difícil de adquirir, hasta ese día no tenía ni idea que en las farmacias las venden. Elegir la talla es lo más sencillo del mundo, la marca te da indicaciones claras y concisas para saber cual es la mejor opción para ti. Bueno mi momento había llegado, solo tenía que esperar a que me bajara para introducirme al mundo de la copa.
La verdad si tuve que esperar un poco, porque debido a mis cambios de rutina, ansiedad, estrés y un poco de malos hábitos del sueño, tuve un pequeño retraso, pero el domingo pasado sucedió, jamás había deseado tanto que me bajara como en esta ocasión. En este punto de la cuarentena ya había visto muchos videos de experiencias tanto buenas como malas, leí el famoso hilo de twitter donde nos narran la traumática experiencia de una niña que no pudo retirarla y terminó en el doctor, me sabia la historia de cómo una mejor amiga terminó retirándosela a otra niña, bueno para no hacer largo esto, tenía muchas historias de terror en la cabeza y como me dijo a mi amiga, mentora en la copa me predispuse y me cause un miedo innecesario lo que ocasionó que colocarla fuera un poco difícil.
La primera técnica que intente fue sentada en el inodoro, evidentemente no lo logre por lo que decidí probar la siguiente, levanté una pierna y la apoye en la pared tampoco funcionó, en este punto ya me había desesperado un poco pero no quería darme por vencida. Utilice un poco de mi lógica clínica y pensé necesito una posición donde mis músculos del suelo pélvico estén relajados y pueda introducirla bien. Así fue como decidí acostarme, prender una velita y poner música para crear un ambiente de relajación total. Esta vez estaba funcionando la bendita copa estaba entrando cada vez más y sentí un pequeño “plop” por lo cual asumí que ya se había abierto, pero ojo a esto yo siempre tenía agarrado el palito para que no se vaya a un lugar más profundo. Después del tan esperado plop el palito de la copa empezó a hundirse un poco, en ese momento en mi mente pasaron todas esas historias donde la copa se iba muy adentro y no la podían sacar así que me desespere y puje para hacerla bajar y poderla sacar.
Una vez afuera me tranquilice y dije “bueno Patts si pudiste sacarla ahora la vas a poder sacar después”. Volví a hacer mi ritual de la copa, una vez habiendo tenido éxito, me levante camine, salte, hice un squat para asegurarme que estuviera bien puesta y no sentir incomodidad.
Pase con ella alrededor de 8 horas, sin ninguna incomodidad que generalmente me ocasionan las toallas, no tuve ninguna filtran y no se sentía como si estuviese en mis días. Llegó el momento que más miedo me daba, la hora de la verdad, quitarla.
Ahí fue cuando tuve mi sorpresa quitarla es aún más fácil de lo que pensé, fue menos de un minuto y sin ninguna sensación desagradable, solo tuve que pujar y apretarla para romper el vacío.
Los consejos que te puedo dar si estás pensando en probarla son, lee las instrucciones que te dan cuando la compras, ve uno o dos videos POSITIVOS de cómo utilizarla, si tienes amigas utilizándola acércate a ellas y pregúntales qué les funciona y que no. Y sobretodo todas tus dudas, para eso estamos las amigas ¿No?. La más importante NO VEAS HISTORIAS DE TERROR porque harán que no disfrutes la experiencia como me paso a mi.
No la utilice durante todo mi periodo pero si en los días de más sangrado y donde hice más actividades. ¿La volvería a utilizar el siguiente mes? Claro que sí, sin dudarlo les puedo decir que ha sido una de las mejores adquisiciones que he tenido en cuarentena.
La próxima vez planeo probarla por la noche también, para tener una experiencia completa.
Utilizarla te hace sentir mucho más libre, más cómoda, nada limitada en hacer lo que más te gusta como bailar, saltar, hacer ejercicio u otra actividad donde no dejas de saltar como chapulín durante el periodo y sobretodo te hace empoderarte a ti y a tu periodo, dejarlo de ver como algo desagradable y empezar a conocer más el proceso, la textura, color y olor de tu sangre, te hace ser más cercana a ti.
Valoras y respetas lo maravilloso que es tu cuerpo y todo lo que hace en estos días.
Hay que hacer un lado el tabú y empezar a disfrutarla siempre la vida hasta en los días donde estamos menstruando.